Hontanas-Boadilla del Camino

Esta etapa ha sido breve pero intensa, porque con el frío que ha pasado Peregrillo esta semana, hemos tenido que ir casi corriendo para no congelarnos. Pero aún así, hemos conocido Hontanas, un pequeño pueblo burgalés con un encanto como ninguno, y Castrojeriz, un pueblo que es una maravilla, que además de poseer uno de los  tramos urbano del camino más largos, su castillo en lo alto de la montaña y su barrio dedicado a la Virgen del Manzano nos enamoraron.

Conocimos el Convento de San Antón, donde antiguamente se trataba el ergotismo (o fuego de San  Antonio), que era una enfermedad causada por el cornezuelo, un hongo que se pega al cereal, y que hace que el pan elaborado con este centeno, fuese tóxico para las personas.

Y paseando encontramos el molino del cubo, un antiguo molino donde ahora habitan las lechuzas y los gorriones, fauna autóctona de esta zona, donde aprovechamos para parar y comer un poco del queso más famoso de esta parte de Castilla, el queso fresco de Burgos, disfrutando de su textura y sabor.

No os vamos a engañar, pero también intentamos aprender a bailar la Jota, pero la Jota castellana, una variante de la conocida aragonesa, con un poco más de picaresca y sentido del humor, pero no fuimos capaces de dar dos pasos así que seguiremos aprendiendo.

Y cómo olvidarnos de nuestros pequeños caminantes, a quienes les hemos hecho un detallito que se nos ocurrió cuando vimos el molino del cubo, así quedaron…

Con esto nos despedimos hasta la próxima aventura en la localidad de Boadilla del Camino.

 

Bienvenidos a esta proyecto, que inicia un camino de unión entre dos generaciones tan alejadas en el tiempo, y tan cercanas gracias a esta experiencia.

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